jueves, octubre 24, 2013

It's kind of a funny story

A la Dani de 21 le hicieron falta unos cuantos libros y unas cuantas películas. Habría estado increíble ver It's kind of a funny story. Me pregunto cuánto impacto tiene en los adolescentes deprimidos ahorita, qué envidia. Qué envidia saber que es normal, que hay un chingo de gente que se siente asi y que no es pecado, que hay maneras de arreglarlo, que todo va a salir bien.


15 de enero, 2010
"Estoy alejadísima ahora sí de todos los demás. No salgo, no hablo, no contesto. I know, me va a rebotar en la cara algún día, pero pues... a ver qué pedo."


18 de febrero, 2010
"Ando mal. Lo sé. Lo siento. Sobretodo, lo siento.
So sorry con todos.
Mis problemas son de aire.
Me hace sentir tanta culpa.
Respondo a la vida en general como niña de 13."


22 de febrero, 2010
"Cuando iba en el camión, aparte de lo mucho que disfruto viajar sola, o sea el debraye de no tener que ir platicando con nadie y eso, no dejaba de pensar que ahorita me encantaría simplemente irme, sin decirle a nadie a dónde, sin saberlo yo misma, sólo irme. Dejar de pensar, dejar de sentirme aplastada y culpable y mala y triste todo el tiempo.
Me siento egoísta. Me siento mal. En general.
No quiero hacer nada.
Pero. Me aterra pensar en todo lo que estoy desaprovechando ahorita.
Me angustia todo lo que puedo estar haciendo mal, pero no cambio nada.
Y me da sobretodo mucha pena sentirme y pensar así. Me da miedo que alguien lo vaya a saber y me juzgue y qué pena."


25 de febrero, 2010
"Pero, ¿qué voy a hacer si me doy cuenta de que me sigue faltando algo? Claro que lo he pensado. Y entonces, pues ya da lo mismo, me voy a Croacia con un grupo de teatro o algo." (Sobre algo que mi mamá me dijo sobre "botar mi vida" e irme a Querétaro si sentía que eso es lo que me faltaba para ser feliz)


10 de marzo, 2010
"-¿Cuántos no quisieran estar en tu lugar? ¿Cuántos aprovecharían tus oportunidades de estudiar?
- Hacer algo en nombre de aquellos que no son yo, a menos de que tenga una motivación de ayudarlos de alguna forma en concreto, es tan útil como comerme la sopa porque hay niños en África que no tienen qué comer."


13 de marzo, 2010
"¿Qué es lo que ve de mí? Dice que soy inteligente, pero ¿qué es lo que ve así? Nunca platicamos de algo que él no sepa más, nunca discutimos porque me da miedo y me molesta que siempre quiere imponer su punto de vista y él dice que yo no aguanto que me lleven la contraria. Las cosas que a mí me gustan a él le son indiferentes en el mejor de los casos. No le aporto nada, no le enseño nada, no le apoyo. Ni nada."


5 de abril, 2010
"No puedo desertar todo en cuanto ya no jala como yo quería.
No puedo botar cosas por miedo a intentar cambiar eso que me exige la situación.
Estoy hecha un desmadrotototote.
Círculos viciosos.
¿Cómo me obligo a escapar a tiempo?"


15 de abril, 2010
"Aaaaagh qué miedo. ¿Y si después me arrepiento muchísimo de haber renunciado al paraíso? Pero. ¿Y si por purito miedo no lo hago? Grrrr les regalo media consciencia."


23 de abril, 2010
"Finalmente, las cosas se hicieron a mi manera. Sin un plan concreto, enuncié la primera decisión: no voy a regresar a la ENAP. Pero ahora me siento una rémora en la casa, odio que llegue la jefa y me encuentre haciendo nada, aunque ahora en las tardes me da mucho mucho sueño. Esa ha sido la primera semana de la decisión."


"No quiero enfrentar preguntas de la familia. No quiero contarle a la abuela. Quiero esconderme del mundo y no me gusta cómo se siente. La verdad es que con Luis tampoco he hablado a detalle."


25 de mayo, 2010
"Señor sigue tirándose a la mierda. Pero todos aprendemos a vivir con ello [...] yo no sé qué hacer. Trato de que no me afecte tanto, pinto rayitas."








domingo, octubre 13, 2013

Mi papá ahora es de mi estatura.

Cuando fui a verlo a mediados de agosto, eso era lo único en lo que podía pensar. Sabía que estaba enfermo pero ahí fue la primera vez que lo vi realmente mal. La primera vez que supe que era el final. Mi papá al final era de mi estatura. Nunca fue particularmente alto, pero definitivamente medía más de 1.56.


jueves, marzo 28, 2013

¿No te pasa a veces que cuando piensas en algo concreto que te pone triste, además de darte ganas de llorar sientes dolor en el pecho? O sea, una idea, un pensamiento que más que sólo ser triste te lastima de verdad, algo que va más profundo. No sé explicarlo bien. Antes, allá, me iba a dormir diario con eso, cada noche, al decirle buenas noches y darme la vuelta lo sentía, algo como presión, un dolor físico en la garganta o el pecho. Cada. Noche. Después de tanto tiempo, me confunde mucho sentirlo aquí. Cicatrices.

lunes, febrero 11, 2013

Agenda 2013


No me quedó tan fancy como las que vendí hace un par de años, pero amo los cuadernos nuevos con papel grueso y bonito para dibujar :) 

Also: por fin ordenaré mis días y semanas.. y meses... y así. 

*falta el calendario mensual*







martes, enero 08, 2013

El hubiera no existe, o Qué feo es llorar por todo

Un día, estábamos en el estacionamiento del edificio y mi mamá se subió al coche para ir a sabe-qué-cosa, algo cerca, comprar algo en el súper, qué sé yo. Nada importante.

Me preguntaron que si quería subirme e ir con ella.

Yo dije que no.

Cuando se arrancó me arrepentí y quise gritar que me esperara, pero no pude y sólo me puse a llorar mientras veía cómo avanzaba de reversa para salir a la calle. Había perdido la oportunidad para siempre. Me dio pena que me vieran llorar y no expliqué nada.

Debo haber tenido unos cuatro o cinco años.

Es uno de los recuerdos más fuertes que tengo de mi infancia.

De diferentes formas, lo repito constantemente a lo largo de mi vida.

Todavía me da pena ponerme a llorar.

lunes, diciembre 10, 2012

Moving, just keep moving.

Hace un año estaba viviendo en Querétaro.

Había terminado con mi novio, estaba rentando un cuarto que de muebles sólo tenía la cama.

La liquidación que me habían dado del trabajo me alcanzaba para vivir un par de meses sin mover un dedo, siempre y cuando lo administrara bien. Vivía de sopas instantáneas, leche (en polvo) con chocolate, cereal, atún y nescafé. Iba mucho más seguido de lo que debía al Oxxo en pijama a comprar Padre Kino con Sprite, cervezas, té helado de latota y Faros sin filtro. La señora que cobraba me veía con una mezcla de confusión y ay-pobre-muchacha.

No quería pensar, no quería regresar al D.F. aún, no quería que me cuestionaran cosas, no quería tener que convivir con nadie. Me la pasaba leyendo, caminando por el centro, paseando al perro del roomie y viendo series. Mención especial a 2 Broke Girls por mantenerme contenta de vez en cuando. Fumaba como chimenea, desde que despertaban los niños del kinder con sus ensayos de villancicos hasta que me iba a dormir.

Cuando pienso en esa época me da una nostalgia muy fuerte. Sé que no fue una buena etapa en cuanto a sanidad mental (y física, si soy honesta), sin embargo era algo mío; quizá lo primero realmente mío. Nunca experimenté libertad como entonces. No rendirle cuentas a nadie. Al mismo tiempo, claro, la soledad. La tristeza, la confusión. El mundo por delante, pero yo me quedo en la cama comiendo chocolate en polvo a cucharadas mientras se carga alguna película con mi internet de tres pesos. Me acuerdo perfecto del frío porque mi ventana no cerraba bien, el olor del cuarto, Terry ladrando para que jugara con él, las canciones que escuchaba, las cosas que pensaba, la ropa que me ponía. Las plazas por las que me gustaba caminar y sentarme a leer. La vista desde el puente peatonal de Constituyentes. Las luces amarillas del centro por la noche. Lugares que Luis me enseñó y que fueron nuestros, pero ahora son nada más míos y me gusta. Café con leche en la taza que compré para la oficina. El espejo sobrepuesto frente al que me arreglaba cuando iba a salir. Mis cajas con cosas por hacer. El buró improvisado. La cajonera que fue mesa, escritorio y librero. Mi reino de cartón.

Supergrass sabe cómo me sentía.



lunes, octubre 15, 2012

Fragmento de Fever Pitch

(para deprimirnos un poco con el capítulo Gus Caesar)

Sport and life, especially the arty life, are not exactly analogous. One of the great things about sport is its cruel clarity: there is no such thing, for example, as a bad one-hundred-metre runner, or a hopeless centre-half who got lucky; in sport, you get found out. Nor is there such a thing as an unknown genius striker starving in a garret somewhere, because the scouting system is foolproof. (Everyone gets watched.) There are, however, plenty of bad actors or musicians or writers making a decent living, people who happened to be in the right place at the right time, or knew the right people, or whose talents have been misunderstood or overestimated. Even so, I think there is a real resonance in the Gus Caesar story: it contains a terrifying lesson for any aspirants who think that their own unshakeable sense of destiny (and again, this sense of destiny is not to be confused with arrogance - Gus Caesar was not an arrogant footballer) is significant. Gus must have known he was good, just as any pop band who has ever played the Marquee know they are destined for Madison Square Garden and an NME front cover, and just as any writer who has sent off a completed manuscript to Faber and Faber know that he is two years away from the Booker. You trust that feeling with your life, you feel the strength and determination it gives you coursing through your veins like heroin ... and it doesn't mean anything at all. 

Fever Pitch, by Nick Hornby